Método de trabajo

PÉNDULO:
Este se fundamenta en una serie de pasos que llevan a la consecución del objetivo planteado.
En primer lugar el operador debe estar relajado, por lo que deberá aprender a mantener el estado de relajación adecuado durante la búsqueda radiestesica.
En segundo lugar, está el acuerdo mental sobre los movimientos que ha de ejecutar el instrumento según sea el resultado obtenido; por ejemplo: ante la presencia de agua subterránea, el péndulo girará de izquierda a derecha, o las varillas se cerrarán, o cualquier otro movimiento acordado.
El tercer paso es seleccionar claramente el objetivo en nuestra mente.
En cuarto lugar, debemos concentrarnos en el objetivo (por ejemplo, el agua subterránea) y dirigir y mantener nuestra atención hacia el mismo con exclusión de todo lo demás.
En quinto lugar, debemos expresar el deseo de encontrarlo, formulando la pregunta y la proposición según el acuerdo adoptado.

Por ejemplo: “Deseo conocer si existe agua en el subsuelo del lugar en donde me encuentro. ¿Hay agua? En el caso de que exista, deseo que las varillas o el péndulo ejecuten tal o cual movimiento”. Finalmente viene la espera: una espera neutra en relación con el objetivo, pero rodeada de autosugestión dirigida a aumentar la confianza en nuestras posibilidades naturales y en el conocimiento del verdadero proceso radiestésico.

LA HORQUILLA:
Ha sido uno de los instrumentos más utilizados en Radiestesia y probablemente el más antiguo, aunque últimamente ha caído en cierto desuso, sobre todo en el ámbito de la Geobiologia, donde se han impuesto las varillas en forma de “L”. No obstante, en muchos pueblos se utilizan para buscar agua. Antiguamente se fabricaban con barbas de ballena y, más comúnmente, con una rama (generalmente de avellano) en forma de “Y”.

LAS VARILLAS EN FORMA DE “L”
Son uno de los instrumentos más nuevos en el antiquísimo arte de la Radiestesia; como su nombre indica, consisten en un par de varillas, generalmente metálicas, en forma de “L”. Aunque habitualmente se utilizan dos -una en cada mano- se puede emplear una sola perfectamente. Cualquier varilla metálica de entre 20 y 100 centímetros, doblada en ángulo recto a un tercio de su largo para sujetarla con la mano, sirve como instrumento radiestésico, aunque las más utilizadas suelen ser las intermedias (50 ó 60 cm.) con un grosor de 3 a 5 Mm. La construcción es tan simple que podríamos tomar una simple percha de alambre, cortarla por uno de sus extremos y por la mitad aproximadamente del lado más corto, enderezarla de manera que ambos formen un ángulo recto, y ya está lista para su uso.

Zona Neutra:
Donde no se localizan energías negativas.

Zona Alterada:
Es cuando nos encontramos en una zona donde la energía nos resulte agresiva, este nos produce una contracción neuro-muscular y nos damos cuenta de que las varillas empiezan a cerrarse hasta cruzarse una con otra. Cuanto más negativo sea el lugar mas se cerraran.

Zona Favorable:
Cuando nos ubicamos en lugares donde las energías son altamente positivas las varillas tenderán a abrirse, pero si la separación es muy acusada ¡cuidado¡ es posible que exista una falla geológica sobre este punto.

En geobiologia, haremos un uso de la radiestesia, centrándola en campos donde la moderna electrónica aun no nos de respuesta con su complejo instrumental, como el empleado en la detección de alteraciones electromagnéticas, electrostáticas, radiactivas, sonoras y otras.

Existen varios sistemas para determinar con exactitud el emplazamiento de estas redes telúricas y sus cruces. La medición directa se consigue mediante magnetómetros y otros sistemas sofisticados, sensibles detectores piezoeléctricos, contadores Geiger de radiación Beta o Gamma, osciloscopios de alta frecuencia, etc. Cada uno de estos aparatos detecta una perturbación precisa y esto hace que el empleo de tales instrumentos sea difícil y complicado.

LA OBSERVACIÓN:
Además de los métodos radiestésicos, se utilizan otros, basados en la observación:
– Tumoración en los árboles o crecimiento en espiral o en inclinación.
– Setos que no se desarrollan
– Presencia de ortigas
– A los gatos, abejas, hormigas, cucarachas les gustan las zonas geopatógenas.
– A los perros, caballos, golondrinas, les gustan las zonas benéficas.
– Oxidación rápida del cobre en zonas geopatógenas
– Cristalización armónica o desarmónica de la sal.

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