Salud Global

Por supuesto que muchos de los trastornos y enfermedades que padece el ser humano no son achacables a las radiaciones electromagnéticas o a problemas geobiológicos, el organismo humano responde, se ajusta y se adapta a las circunstancias que le rodean durante la vida, pero no podemos olvidar que CADA SER VIVO interactúa de una forma particular con las energías, radiaciones, sustancias tóxicas, virus o gérmenes patógenos.

La salud global debe contemplarse como un todo y dejar a tras la actitud de la medicina clásica de ver el organismo como un conjunto de órganos que trabajan por separado y sin aparente relación, esta visión ha quedado obsoleta. Cuando un órgano de nuestro cuerpo funciona mal, se resiente todo nuestro organismo quedando afectadas las restantes constantes biológicas, abriendo la “puerta” a otros trastornos somáticos, incluso nuestras defensas ante los agresores externos se debilitan, haciéndose muy vulnerable a cualquier otro tipo de infección o virus. No podemos seguir adoptando la actitud mecánica de ir cambiando las piezas deterioradas, al tiempo que ignoramos o desdeñamos otras múltiples y complejas causas de disfunción física o psíquica y las posibilidades de defensa y de regeneración espontánea.

 El cuerpo tiene sus razones

Es un error el considerar las reacciones de nuestro organismo como puros caprichos de la naturaleza sin razón aparente. Sería como considerar que cuando se enciende una luz en el tablero de mando de nuestro automóvil indicando que se está calentando el motor o le falta aceite, es el problema real y lo solucionamos cortando el cable que alimenta los indicadores.

Muy a menudo desconectamos las señales de nuestro cuerpo (migrañas o dolores), tomándonos una pastilla o una aspirina, olvidándonos que ese malestar o dolor persistente nos estaba informando de un trastorno mas grave que afecta al estomago o al sistema nervioso.

Eliminando las señales nunca conseguiremos eliminar la causa(s) del problema(s), aunque temporalmente nos quedemos más tranquilos. Pruebe a seguir circulando con el coche a gran velocidad cuando la luz de exceso de temperatura este encendida en el tablero del coche …

Las reacciones del organismo no deberían ser tomadas bajo ningún concepto tan a la ligera, por muchos antibióticos (anti vida) y otras armas químicas de que dispongamos para su control (temporal). Sería más coherente e incluso positivo que BUSQUEMOS SIEMPRE LA CAUSA de la alteración.

Ante un mareo, unos escalofríos, un sudor frío, unos calambres, …, no busquemos sólo las causas clásicas (intoxicación alimentaría, mala digestión cansancio, y otras; intentemos averiguar si existen razones más profundas para tales reacciones orgánicas: una dieta inadecuada, intolerancia alimentaria, falta de ejercicio, desajuste energético profundo, estrés crónico, … O bien, en lo referente a las investigaciónes de la Biohabitabilidad (Geobiología): contaminación electromagnética o radiactiva, perturbaciones geológicas, deficiente ionización del aire, toxinas domésticas, agentes contaminantes, ambiente exterior, hongos, bacterias, alérgenos, …

Eliminar el síntoma o el dolor sin incidir en las causas que lo inducen nunca solucionará realmente el problema; éste será simplemente aplazado o quedará enmascarado.

SI ELIMINAMOS LA CAUSA, EL SÍNTOMA O SÍNTOMAS DESAPARECEN.

Nuestras limitaciones: Conciencia, percepción y coherencia.

La conciencia (o consciencia, ‘conocimiento compartido’) se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. “Conscientĭa” significa, literalmente, “con conocimiento”. En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados.

Conciencia se refiere generalmente al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones. Una persona cloroformizada recobra la conciencia al cesar los efectos del anestésico. Una persona “de conciencia recta” no comete actos socialmente reprobables.

La percepción es la función psíquica que permite al organismo, a través de los sentidos, recibir, elaborar e interpretar la información proveniente de su entorno.

La percepción es el primer proceso cognoscitivo, a través del cual los sujetos captan información del entorno, la razón de ésta información es que usa la que está implícita en las energías que llegan a los sistemas sensoriales y que permiten al individuo animal (incluyendo al hombre) formar una representación de la realidad de su entorno. La luz, por ejemplo codifica la información sobre la distribución de la materia-energía en el espacio-tiempo, permitiendo una representación de los objetos en el espacio, su movimiento y la emisión de energía luminosa.

La coherencia es una propiedad de los textos bien formados que permite concebirlos como entidades unitarias, de manera que las diversas ideas secundarias aportan información relevante para llegar a la idea principal, o tema, de forma que el lector pueda encontrar el significado global del texto. Así, del mismo modo que los diversos capítulos de un libro, que vistos por separado tienen significados unitarios, se relacionan entre sí, también las diversas secciones o párrafos se interrelacionan para formar capítulos, y las oraciones y frases para formar párrafos.

La complejidad de los procesos personales a través de los cuales asimilamos la información que nos llega del exterior, y las limitaciones que ello nos impone, de hecho el estado de conciencia de una persona en un momento dado depende de innumerables factores de los que, en la medida de nuestra capacidad limitada de percepción, quizás podamos entrever algunos más decisivos en determinadas circunstancias.

Es un hecho que tan sólo percibamos una mínima parte de la realidad, juega un papel relevante en la propia comprensión lógica de la misma, y decisivo en nuestra propia supervivencia.

 ¿Podemos percibir más allá de nuestros sentidos?

Un ordenador o PC (Igual que nuestro cerebro) puede almacenar millones de datos ordenándolos y estructurándolos de innumerables formas. Pero de toda esa información almacenada, más aquella a la que podemos acceder al conectarlo a la nube (Internet), sólo seremos conscientes de la que aparezca de una forma estructurada en su pantalla, pero en ella nunca podrá aparecer gráficamente y de golpe toda la información almacenada. No entenderíamos nada si apareciera toda a la vez.

El gran reto consiste en desarrollar estados de consciencia profundos y percibir más allá de los cinco sentidos conscientes, pudiendo seguir siendo coherentes con nosotros mismos y con los demás.

Podemos pedirle a nuestra memoria que nos recuerde un hecho acaecido hace tres semanas en una hora determinada y en un lugar concreto. A aquel que sepa manejar el teclado de que dispone y conozca sus códigos, le aparecerá en SU pantalla de la conciencia el hecho concreto completamente detallado, otras personas no lograrán recordar más que imágenes borrosas e indefinidas por más que se esfuercen en ello.

La información está disponible, hay que aprender a acceder a ella. Si esto no ocurre espontáneamente, podemos intentar acceder gracias a técnicas de expansión de la conciencia.

Para conseguirlo, lo único que debemos tener claro es lo que queremos alcanzar y adónde nos proponemos llegar.

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